Archive for 30 diciembre 2008

Invertir en salud mental

30 diciembre 2008

Organización Mundial de la Salud

La salud mental ha estado oculta tras una cortina de estigma y discriminación durante largo tiempo.

Ha llegado la hora de que salga a la luz.
La magnitud, el sufrimiento y la carga en términos de discapacidad y costos para los individuos, las familias
y las sociedades son abrumadores.
En los últimos años el mundo se ha tornado más consciente de la enorme carga y el potencial que existe para hacer progresos en salud mental.
En efecto, podemos lograr un cambio usando el conocimiento que está presto a ser aplicado.
Necesitamos invertir sustancialmente más en salud mental – y debemos hacerlo ahora.

La magnitud y la carga del problema

450 millones de personas sufren de un trastorno mental o de la conducta.
– Alrededor de 1 millón de personas se suicidan cada año.
– Cuatro de las 6 causas principales de los años vividos con discapacidad resultan
de trastornos neuropsiquiátricos (depresión, trastornos generados por el uso de alcohol, esquizofrenia y trastorno bipolar).
Una de cada cuatro familias tiene por lo menos un miembro afectado por un trastorno mental. Los miembros de la familia son frecuentemente los cuidadores primarios de las personas con trastornos mentales. La magnitud de la carga en la familia es difícil de justipreciar, y por eso es frecuentemente ignorada. No obstante, es dable afirmar que el impacto es importante en la calidad de la vida familiar.
– Amén de los costos de salud y sociales, las personas afectadas por trastornos mentales son víctimas de violaciones de los derechos humanos, estigma y discriminación, dentro y fuera de las instituciones psiquiátricas.

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Navidad y Depresión II

19 diciembre 2008

¿Quienes son más propensos a presentar una depresión navideña?

716362_53586047Todos estamos propensos a presentarla. Sin embargo, dependiendo de los valores morales y familiares, el apoyo familiar y de amigos que tengamos, la autoestima y la manera en la que se acostumbre a enfrentar los problemas, así mismo disminuyen o aumentan estas posibilidades.

Hay grupos a los que se tiene que prestar mayor atención:

Hijos de matrimonios separados: Estos jóvenes, ya con el divorcio o separación de sus padres tienen un factor emocional importante. El hecho de tener que escoger entre pasar la fiesta con papá o con mamá y el qué pensará el que no resulte escogido, agrega un factor de tensión a esta mente joven.

No debe presionarse a estos jóvenes, y mucho menos utilizar estrategias psicológicas baratas para ganar el honor de pasar la fiesta con sus hijos. Déjelos escoger libremente, respete su decisión y evite a toda costa hacerle sentir culpable por la decisión tomada.

Otro grupo que suele ser afectado con bastante frecuencia es el de la tercera edad. Esto se debe a que, muchas veces, se sienten relegados en los quehaceres y tareas familiares asociadas con los preparativos navideños. Trate de asignarles tareas que les hagan sentirse útiles y enlazados con el resto de la familia. El solo hecho de asignarles la tarea de “contador de cuentos”, en donde salen a relucir anécdotas del pasado, hará que se sientan integrados e importantes en estas fechas.

Las personas que conviven con una persona deprimida, sobre todo en estas fechas, deben invitarla a participar en las celebraciones, haciéndoles ver que son parte importante de las mismas. No las obligue, ni las humille, haciéndole ver que los demás piensan que está exagerando la nota. Podría ser peor para ellos el ver que quien pudiera ser apoyo es, más bien, una piedra más en el camino que deben evitar o saltar.

Trate de ponerse en su lugar, respetar sus decisiones de mantener un perfil bajo durante estas festividades, apóyele y hágale ver que tiene personas que le quieren, comprenden y apoyan en sus decisiones, sin importar cuáles sean.

En el caso de personas que sufran de depresión navideña, podemos darle los siguientes consejos:

  • Rodearse de gente. Para aquellos que no han racionalizado su problema puede resultar difícil la idea. Sin embargo, para aquellos que ya han aceptado su situación, pueden considerar la idea de compartir más con amigos o familiares. El rodearse de personas comprensivas, que conversen del problema, puede resultar altamente terapéutico.
  • Hacer una lista de gratitud. El realizar una lista de las cosas buenas que se tienen y que le rodean, puede ayudar a superar esta etapa depresiva. El hecho de tener una familia que le apoye, tener salud, tener un trabajo, niños sanos, entre otras cosas, pueden resultar beneficiosas para estas personas.
  • Identificar los miedos. A qué se le teme, por qué se siente así, son algunas de las preguntas que se deben hacer estos pacientes. Resultará positivo, ya que permitirá detectar qué produce esta sensación y permitirá buscar cómo resolverla o al menos, cómo superarla.
  • Cambiar de ambiente. Los recuerdos, ya sean malos o “dolorosamente buenos”, pueden hacerse un poco más livianos si no se permanece en el mismo lugar donde se produjeron; ya sea con un paseo, un viaje corto a una ciudad vecina o un cambio de atmósfera reduce la ansiedad en algunos individuos.
  • Ayudar a otros. El hacer algo útil por el prójimo y a la vez ver que hay personas menos afortunadas que uno, ayudará a superar las sensaciones de tristeza y de vacío de la época en estos individuos.
  • Llenarse de luz. Es una premisa literal, y no una afirmación metafísica. Varios estudios han demostrado que los ambientes bien iluminados ayudan a combatir la depresión. También está visto que vestirse con colores llamativos y el evitar los colores oscuros o asociados con tristeza, inspira vitalidad.
  • No beber en exceso. No se debe perder el sentido común. El olvido que proporciona el alcohol es sólo temporal y no contribuye en nada a resolver el problema.
  • Buscar ayuda profesional. La depresión aguda es un problema superable bajo la guía de un experto. La capacidad de solicitar ayuda en el momento adecuado es una señal de conciencia y de respeto a sí mismo.
  • No descartar de plano unirse a la fiesta. Interactuar con otros quizá resulte una idea poco atractiva al principio, pero es muy probable que su ánimo mejore al integrarse a una atmósfera más alegre.

Y LO MAS IMPORTANTE: TRATAR DE SER FELIZ.

Ver Navidad y Depresión (I)

Navidad y Depresión I

12 diciembre 2008

Llegó el mes de diciembre, mes añorado por niños y adultos debido al ambiente que suele rodearle: Alegría, júbilo, sensación de paz y amor, por sobre todas las cosas.

Sin embargo, hay personas que el solo hecho de sentir la proximidad del mes y todos los arreglos que éste conlleva se sumergen en un estado de tristeza, desánimo y decaimiento total; esos son los adjetivos con los que podemos enmarcar la depresión navideña.

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CAUSAS

Las causas de la depresión navideña pueden ser variadas. De hecho, son bastante similares a los asociados a festividades como el Día de la Madre, Día del Padre, Día de los Enamorados o cualquier otra fecha significativa.

Sin embargo, el hecho de que la Navidad no sea una celebración de un día, sino una época del año rodeada de fiestas y celebraciones por doquier puede ser, para el individuo afectado por la depresión navideña, una verdadera tortura.

El fallecimiento de un ser querido, la distancia -tanto física como emocional- de un ser querido, la ruptura de pareja, las expectativas insatisfechas o no alcanzadas, los problemas económicos, los malos recuerdos o la soledad, pueden ser sólo algunas de las razones por las cuales un individuo se ensimisme y evite compartir con los demás la alegría de la temporada.

Es importante que se haga una diferenciación entre la tristeza y la depresión. Esta última es una verdadera enfermedad, y necesita de tratamiento especializado, ya que el individuo es incapaz de sostener un comportamiento normal.

SIGNOS Y SINTOMAS

El individuo con depresión navideña puede presentar:

  • Pérdida del apetito
  • Pérdida de sueño
  • Grandes deseos de no levantarse de la cama
  • Desánimo para el aseo personal diario
  • La persona se retrae, pierde el interés en comunicarse con los demás, volviéndose taciturno.

¿POR QUE HAY UNA TENDENCIA A PRESENTAR DEPRESION EN ESTAS FECHAS?

Bien, recordemos que la Navidad es un período asociado a finalización del año, se alcanza la meta propuesta hace doce meses para diversas cosas o planes. Se cierra un ciclo de la vida. Las personas hacen un recuento de las metas propuestas y metas alcanzadas, evaluando directamente éxitos alcanzados contra fracasos obtenidos. No todos, ni todo el tiempo, tendrán un balance positivo.

Sin embargo, hay personas que pueden ser afectadas de manera negativa por éste balance, haciendo latente el deseo de depresión. Unido a esto, el pensamiento de que todo tiempo pasado fue mejor, y la evocación de recuerdos cálidos y reconfortantes, en un ambiente familiar feliz, aumentan más la depresión y sensación de vacío en estos pacientes.

En otros casos la baja autoestima puede jugar un papel importante. Al ser la Navidad un tiempo asociado a felicidad, amor y paz, esos individuos no se sienten merecedores de estas cualidades. Es más, llegan a sentirse culpables por el solo hecho de pensar en compartir y disfrutar de las fiestas, de sentirse alegres junto con los demás, ensimismándose aún más en su depresión.

Hay quienes, con un grado de vulnerabilidad mayor, se entregan a vicios como el alcohol, las drogas e incluso a pensamientos asociados al suicidio.

Ver Navidad y Depresión (II)